Folclore


La rolda

 

La rolda es un pasacalle que efectúan los componentes de la rondalla junto a un numeroso grupo de acompañantes, quienes recorren diversas calles de la población, actualmente por un itinerario casi fijo, realizando diversas paradas en las que algunos vecinos convidan a la comitiva con pastas o bebida.

 

Su ritmo es reposado y su melodía muy característica de esta zona. Las jotas se entonan, bien sin parar, intercaladas en las variaciones de los instrumentos de púa, o dando unos acordes de entrada, para que la gente se anime a corear la letra con ocasión de alguna parada en el recorrido.

 

Antiguamente cualquier ocasión era buena para roldar, ¡incluso con nieve! como nos dijo Camales; además, según Eladio Edo, podían coincidir varios grupos de gente roldando por el pueblo, prueba de ello son las siguientes letras alusivas a la condición social o veteranía de los rondadores:

Cuatro salimos de rolda

y los cuatro con albarcas,

y no les tenemos miedo

a los de las alpargatas. 

Esta noche rondan pollos

porque los gallos no están,

mañana rondarán gallos

y los pollos dormirán.


También era utilizada, de forma más oficial, acompañando la comitiva de las autoridades que visitaban el pueblo: gobernador, obispo, etc.; asimismo se empleaba para acompañar a los novios en las bodas, cantándoles jotas alusivas al matrimonio.

 

En la actualidad la rolda se realiza durante las fiestas de agosto, previa convocatoria, a través de bando, invitando a participar a “todo aquel que tenga un instrumento”.

 

Os dejamos la partitura de la "Rolda de Puertomingalvo" por si os animais.

 

El baile tradicional en el Puerto

 

El baile tradicional en el Puerto consistía fundamentalmente en el baile suelto (el baile del gaitero, el baile de tres, seguidillas, jotas y fandangos). El baile de tres, las seguidillas, jota y fandango se realizaban con música de rondalla y el baile el gaitero con música de dulzaina y tabal.

 

La información que tenemos sobre el baile de las seguidillas y fandangos proviene de masoveros y fue en las masías los últimos lugares en los que se bailó de una forma tradicional. Es por esto que, en sentido estricto, respecto a la información que tenemos habría que hablar de las Seguidillas, jotas y fandango de las masadas de Puertomingalvo, por un lado, y de la Jota de Puertomingalvo, por otro.

 

En el pueblo se incorporaron más pronto bailes más modernos: el baile agarrao (pasodoble, vals, … llegaron a tocar hasta la samba, comentaba Sidoro). Estos bailes modernos desplazaron a las seguidillas y fandangos, de forma que las últimas generaciones del pueblo desconocieron estos bailes, y sólo tienen referencia de ellos a través de los masoveros. Únicamente aquellos del pueblo que acudían a algún bureo en las masadas tenían ocasión de bailarlos. Sin embargo, en el pueblo, en el lugar como decían, siempre se mantuvo la jota, baile que, por otro lado, tenía el apoyo oficial y propagandístico del Gobierno de la época. La propaganda y exaltación oficial de la jota, según la información que recogemos en la actualidad, parece ser que no influyó en el baile de los masoveros, pero sí empezaba a influir en los bailadores del pueblo, más expuestos al contacto con gente que ha aprendido a bailar de esta manera. Así, algunos bailadores del pueblo empiezan a asumir algunos rasgos de la jota académica, como la de levantar más los brazos, saltar más e incluso algún paso de punta-tacón-punta-tacón. También por imitación aparecen concursos de jota, comarcales o locales, con lo que se inicia la transición entre un baile tradicional en rolde y un baile de exhibición en pareja.

 

Sin embargo, los masoveros permanecen al margen de los concursos y de las innovaciones. Las características que se conservan en las masadas como el hecho de mantener las mujeres los brazos más bajos que en el pueblo responden a rasgos más conservadores y la propia idiosincrasia del lugar del bureo, que se realizaba en una sala donde el espacio para bailar estaba muy limitado, y que en ocasiones extremas se limitaba a una simple baldosa para cada persona. En estas condiciones, realizar pasadetas o movimientos de brazos exagerados conducía a dar golpes al resto de los bailadores. Aparte de los matices más conservadores, existían también diferencias individuales en los bailadores, tanto entre los propios bailadores del pueblo como entre los de las masadas, de modo que estas diferencias cubren una amplia serie de variantes, todas admitidas en nuestra tradición local.

 

El éxodo rural a las ciudades liquida el modo de vida de las masadas. Los masoveros emigran a las grandes ciudades (la mayoría) o se instalan en el pueblo. A partir de este momento, se produce una ruptura en la transmisión del conocimiento tradicional, expresada por muchos en “es que falta una generación entre los abuelos y los jóvenes que toque y baile”; es la generación que trabaja en las ciudades y pueblos industriales y que vuelve al pueblo en vacaciones. Por otro lado, a partir de este momento, los masoveros y los del pueblo iniciarán juntos la experiencia de compartir el baile y la música tradicionales.

 

Las seguidillas, jotas y fandangos se bailaban durante todo el año, aunque especialmente en el otoño-invierno, hasta la entrada de la Cuaresma (la semana de Carnavales o Carnestolendas, previa a la Cuaresma era muy intensa); después de la Cuaresma se bailaba en las fiestas principales y en aquellas ocasiones que el trabajo del campo lo permitía, que durante el verano son muchas menos por el volumen de faena. Se bailaban en rolde, y con el fin de aprovechar el poco espacio disponible en las salas de las masadas, el hombre ocupaba el rolde interior y la mujer el exterior. En el momento del cambio de pareja, la bailadora va a buscar al siguiente bailador por fuera del rolde y en sentido contrario a las agujas del reloj. Estos bailes se mantuvieron durante más tiempo en las masadas, en lo que se conoce como bureos.

 

El baile el gaitero era el baile más importante del año en Puertomingalvo. Durante todo el año la música era realizada por los propios vecinos, pero para el día de la fiesta mayor, al igual que en el resto de pueblos, se contrataba a músicos profesionales que contribuían a la solemnidad de la ocasión. Como en la actualidad, cada músico llevaba su reportorio y lo tocaba en los pueblos a los que acudía. En el Puerto, a San Bernabé, la gente recuerda especialmente a los Gaiteros de Tales. Después se desplazaban a Mosqueruela a tocar para San Lamberto, y posteriormente se trasladaban a Vistabella a tocar para San Juan. Las melodías que se recuerdan de este baile, con ligeras variantes, coinciden con el baile de plaza de Mosqueruela y el ball rodat de Vistabella. Antes de la guerra, el día antes de San Bernabé salían los niños a esperar al gaitero al pairón del Camín Rial del Puerto a Villahermosa, en el Collao, y en vistas venía tocando hasta el pueblo, entraba tocando y daba la vuelta al pueblo, y donde le parecía hacía una serenata en la puerta.

 

En resumen, el baile el gaitero era como la actuación que realiza hoy en día un grupo que viene de fuera y actúa en la semana de las fiestas (Julio Iglesias, Amaral, …) y el baile con rondalla era como el baile en la discoteca todos los fines de semana.

Las siguidillas o seguidillas

 

La información que actualmente tenemos sobre las siguidillas/seguidillas y el fandango en Puertomingalvo (Gúdar-Javalambre, Teruel) proviene de masoveros, y fueron las masadas los últimos lugares en los que se bailó de una forma tradicional.

 

Los informantes que vivían en el pueblo afirman que ellos no bailaban seguidillas y fandangos en el pueblo; aseguran, una y otra vez, que ellos únicamente bailaban la jota y el baile "agarrau" (básicamente, pasodobles, vals y mazurcas), bailes que sin duda desplazaron a los bailes más antiguos de seguidillas y fandangos. A los residentes en el pueblo, que no conocían las seguidillas y el fandango, hay que añadir el hecho de que los informantes de las partidas de El Plano y Los Pinares afirman también que en los bureos que se hacían en las masías de su partida tampoco los bailaban. Es decir, el baile tradicional de las "siguidillas", jota y fandango de Puertomingalvo, ejecutado siempre en este orden, únicamente se bailaba en el término de El Puerto en las masías de la partida de Las Viñas. Es por esto que, en sentido estricto, respecto a la información que tenemos, tendríamos que hablar, por un lado, de las Seguidillas, jotas y fandango de las masadas de la partida Las Viñas de Puertomingalvo; y por otra parte, de la Jota de Puertomingalvo, para referirnos exclusivamente a la jota bailada, tanto en el pueblo, como en las otras partidas.

 

Respecto a las siguidillas y el fandango, prácticamente todos los masoveros de Las Viñas recuerdan que se han bailado. El recuerdo es, en el caso de los más mayores, su propia experiencia vital durante toda su juventud y madurez en los bureos; y en el caso de los informantes más jóvenes (informantes nacidos en la década de los años 40 del siglo XX, que se incorporaron a los bureos a mediados de la década de los 50 o más tarde), una experiencia vital mucho menos intensa, y que empezaba a incorporar los bailes agarraus que ya estaban plenamente consolidados en el pueblo. Por este motivo, en el caso de las seguidillas y el fandango, en el momento de determinar su estructura o detalles concretos, este recuerdo es más impreciso.

 

La información en nuestra descripción de la siguidillas de la partida Las Viñas de Puertomingalvo proviene de masoveros de esta partida nacidos antes de 1936, en especial, la facilitada por Justianiano Solsona Gimeno (Masico Zapero/Masico el Pollo, El Puerto,1928) y Sidoro Gimeno Benages (Casa l’Anica, El Puerto, 1932) y del ejemplo de este baile que realizó Mercedes Castillo, con familia en Puertomingalvo, pero que vivió en el Mas de la Carrasca y Mas de la Cera, ambos de Villahermosa.

 

Los informadores coinciden en que las seguidillas son muy alegres, divertidas y están llenas de guiños entre los bailadores… esos abrazos, esos pizcos por sorpresa y dónde se pizca, esos besitos, ese te quiero pisar y no te he pillado, o no te has dejado que me acerque, o sí, o no…, y en general, aquellas peticiones que el ingenio de los músicos suele discurrir para alegrar el baile. Precisamente la gracia de las siguidillas está en ese diálogo entre los músicos y los bailadores, que tienen que estar atentos a lo que dicen, y hacerlo, y los músicos, como buenos conocedores de norma moral imperante en esa época, facilitaban una válvula de escape, en público, para transgredirla. Esta era la alegría y la chispa de las seguidillas.

 

Los bailadores se sitúan en dos roldes, uno interior ocupado por los hombres, y otro exterior, ocupado por las mujeres. Una vez empezado el baile, la mujer cambia de pareja en sentido contrario a las agujas del reloj, pero el hombre permanece más o menos en su lugar, esperando a la nueva bailadora en una actitud colaborativa, facilitando el encuentro, siempre condicionados todos los bailadores por el espacio disponible en el lugar de baile y la disposición en dos roldes.

 

Respecto a las acciones que piden los músicos que se realicen, siempre las hacen los hombres con la mujer que ha de venir a bailar con él, no con la que están bailando en ese momento, excepto la acción de la vuelta, que la realizan cada bailador y bailadora sobre sí mismos, y la de acachá-se, que igualmente la hace cada uno en su lugar. Dado que los músicos pueden pedir cualquier acción, la norma general consiste en que si la acción implica realizarla el hombre a la mujer, esta mujer no es la pareja, sino la mujer que ha de venir; y si la acción implica únicamente al propio bailador o bailadora, cada uno la hace en su sitio.

 

La acción de pisar que se hace al inicio de la siguidilla antes del aviso es la única que no dicen expresamente los músicos, y se realiza igualmente por el hombre con la bailadora que va a venir a bailar con él, no con su pareja.

 

¿Cómo bailar las "Seguidillas de Puertomingalvo"?

La jota

 

No se empieza a bailar hasta que se inicia el canto de la copla. Se baila con la pareja inicial la primera copla y la parte instrumental. El momento de cambio de pareja en la jota es el inicio de la siguiente copla. Cuando se canta se baila el paso de jota con sus variaciones y cuando suena la música paso de vals con sus diferentes variantes. Dado que la mujer tiene que pensar en cada cambio de pareja qué paso hacer, suele realizar en el primer momento el paso de jota sencillo y empezar con el nuevo una vez realizado éste. Este pequeño momento de tiempo le permite discurrir y decidirse por el nuevo paso sin sin perder el ritmo. Esta estrategia también se hace en los demás bailes.

El fandango

 

El fandango se baila a continuación de la jota sin interrupción alguna. Representa una variación en el ritmo tanto para los músicos como para los bailadores, que impide la monotonía. La disposición de los bailadores en rolde es la misma que la de la jota y el momento de cambio de pareja también es igual: al inicio de la copla, la bailadora va a buscar al bailador por fuera del rolde y en sentido contrario a las agujas del reloj.

El baile de tres

 

El baile de tres es un baile de jota bailado realizando una especie de ocho entre tres bailadores. Se sitúan los tres bailadores, dos de frente y otro a la espalda de uno de ellos. En general, los informantes no han dado importancia a la colocación, aunque suele preferirse si hay un solo hombre o mujer que se coloque en el centro, pero pueden bailarlo tres personas del mismo sexo. El baile se inicia con el inicio de la copla. El bailador del centro realiza una pasada de jota con una bailadora y se gira para continuar el baile con la otra bailadora. Algún informante comenta que la mujer que estaba de espaldas al bailador se mantenía sin bailar hasta que el bailador se giraba para bailar con ella, aunque en la actualidad se ha generalizado que esta persona baile, a pesar de estar a la espalda del bailador. En el momento que acaba la copla, se realiza una especie de ocho con paso de vals en el que los tres bailadores intervienen sucesivamente. El bailador que cuando se inicia la siguiente copla coincide que está en el centro del ocho, sea quien sea, inicia la repetición del proceso, aunque se admite también, especialmente si baila un hombre y dos mujeres, que se coloquen de nuevo en la posición inicial con el hombre en el centro.

El baile el gaitero

 

Se bailaba el día de San Bernabé. Se tocaba en la procesión a la salida de la iglesia de El Puerto, y a la que se llegaba a la ermita de San Bernabé en procesión detrás del Santo. Se bailaba en tira, los hombres a un lado y las mujeres a otro. Cuando el gaitero paraba la procesión, tocaba con la gaita una estrofa y se bailaba a estilo de jota, a la que terminaba se daban la vuelta y las parejas de la derecha se pasaban a la izquierda y las de la izquierda se pasaban a la derecha haciendo un ruedo, y se continuaba en procesión a ritmo de tabal, llevando el paso del baile en la procesión, y a la que el gaitero tocaba de nuevo una estrofa, entonces se paraban, hacían el baile, se daban la vuelta, se cambiaban las parejas de lado, y continuaban de nuevo en procesión bailando, así hasta que llegaban a la ermita. Al día siguiente, durante de la procesión por el pueblo se hacía lo mismo, se bailaba el mismo baile, pero en el pueblo. Después de la procesión, el gaitero tocaba en los toros y también se bailaba el baile el gaitero en rolde. Este baile se fue perdiendo progresivamente, e incluso llegó a bailarse agarrándose de las manos en corro. Por otro lado, algunos informantes mencionan su participación en el baile el gaitero (ball rodat) de San Juan de Peñagolosa, también en tira, aunque el cambio era de cuatro en cuatro. Para algunos, la última vez que bailaron este baile fue precisamente allí, en San Juan.

Los brazos

 

El estilo tradicional de los brazos en el término de Puertomingalvo rechaza los brazos altos levantados y estirados en forma de una "U" mayúscula al posible estilo de otros lugares o bailes. Una cuestión muy importante que han destacado los informantes es que las mujeres siempre llevan los brazos más bajos que los hombres. En algunos bailes, por ejemplo las seguidillas, nos cuentan que las masoveras llevaban los brazos caídos y pegados, más o menos, al cuerpo, balanceándolos al compás de la música. Por otro lado, nos informan que los hombres, si llevan los brazos más o menos estirados, los llevan a la altura de los hombros, que los brazos pueden acompañar a la pasada, bajando suavemente el brazo que acompaña al paso por delante y levantando suavemente el otro por detrás, que el hombre puede tocar los pitos o postizas; la mujer, según nuestros informantes, en nuestra tradición local no solía tocar estos instrumentos de percusión en el baile, y nuestros informantes señalan este detalle como la causa y la consecuencia de llevar los brazos bajos: ‘por eso los llevaban más bajos’. Una variedad en la posición de los brazos, también característica de nuestro estilo tradicional, consiste en llevar los brazos pegados al cuerpo, de modo que la parte del brazo del hombro al codo va pegada más o menos al cuerpo y se levanta la parte que va del codo a las manos. Todas las variantes entre estos dos extremos de posición de brazos, son tradicionales, adoptando cada bailador la más adecuada a su idiosincrasia.

 

En resumen, hay que destacar tres aspectos muy importantes en el baile tradicional. El primero es que el bailador siempre ha de seguir el paso que realiza la mujer, suele decirse que ‘manda la mujer’. El segundo es que cada mujer tiene la libertad para elegir el paso de baile, sin tener en cuenta el que realizan otras bailadoras. El tercero es que la realización de las seguidillas, la jota y el fandango, en este orden tradicional, es en rolde o corro, como nos comentan: ‘lo más bonico es rodar’.

 

Autor del texto: José Castillo Gil

Informadores: Justiniano Solsona, Isidoro Gimeno, Dolores Mor, Luis Flor, Pepita Flor, Eduardo Albalate, Soledad Garcés, Pedro Antonio Castillo, Melchora Castillo, María, Miguel Peris, Bienvenido Monferrer