La muralla


La localidad de Puertomingalvo fue reconquistada en 1181 por Alfonso II el Casto a los almohades, pasando a formar parte de la Corona de Aragón. Posteriormente Pedro II la dono, junto a Linares de Mora, al obispo de Zaragoza, momento a partir del cual Puertomingalvo paso a pertenecer al obispado de Zaragoza durante más de seiscientos años. A partir de 1202 el Castro fue creciendo hasta convertirse en Villa. En 1261 el obispo zaragozano Arnold Peralta le otorgó su carta de población, reconociendo ala comunidad como tal.

 

Posteriormente, el pueblo fue creciendo desde el castillo por la ladera del espolón, creando se un perímetro amurallado. De sus murallas se conservan varios lienzos, algunos incluso de raigambre andalusí, en consonancia con el origen musulmán de la localidad. Los portales servían para regular el acceso a la Villa y de ellos se conservan el Portal Alto o Portal de San Antonio (s. XIV) y el Portal Bajo o Portalico (s. XII-XIII) mientras que el portal de la Umbría y el de Onda han desaparecido.

 

Paso de ronda

 

Es un estrecho y largo pasillo externo al castillo, situado en las inmediaciones de la muralla de una plaza o contiguo al borde de ella. Generalmente recorría gran parte de la muralla, las puertas y los puntos más débiles a fin de prevenir asaltos por sorpresa o infiltraciones de enemigos. Comunicaba los diferentes elementos de defensa del recinto amurallado. Algunas veces el paso de ronda terminaba en una torre conocida como torre albarrana.

 

 

Torreón

 

Es una construcción alta que sobresalía de la muralla del castillo y que podía estar aislada o insertada dentro del mismo. La torre era el núcleo más importante de cualquier fortificación. En base a su función se dividía en: torre del homenaje, de almenara, torre-refugio y torre capilla; por la posición en el recinto fortificado en: caballera, albarrana, de flanqueo y borje-contrafuerte, y en cuanto a su planta en: circular, triangular, pentangular y donjón angular.

 

Aspillera

 

Las aspilleras se construían para intentar eliminar los ángulos muertos de las fortificaciones y, posteriormente, se realizó un ensanchamiento en la base de la zona externa con el fin de ampliar el ángulo horizontal de batida. Las aspilleras evolucionaron hasta diseñarse en forma de cruz por la aparición de la ballesta como arma de tiro. También reciben el nombre de aspilleras las saeteras, las arqueras, las ballesteras y las lanceras.